Òrúnmìnlà Vuelve

 
Este título podría alarmar a algunas personas. Pese a que siempre nos basamos en las escrituras de Ifá para dictar un precepto o recomendación, ante tal premisa, ningún Odù relata algo al respecto. No obstante, el Chief Àgbongbòn Awé Fáyemí que falleció hace dos décadas lo afirmó así.



Toda la formación d ela existencia comenzó en la ciudad del Cielo, primero fuimos espíritu y luego materia.


  Desde luego, nadie en la tierra yorùbá creería esto si el jefe Àgbongbòn Awé no hubiese sido conocido como el último “Ayórunbò”, alguien que puede viajar al cielo para conocer acerca de los versos de Ifá, como lo hizo Òrúnmìlà. Este título celestial es entregado por Olódùmarè a escasísimas personas, certificado en el Odù Otura Meji.

Cada vez que el Chief Àgbongbòn Awé Fáyemí viajaba al cielo traía versos que no había conocido nadie antes y lo utilizaba para adivinar y los resultados fueron siempre espectaculares. Durante sus días, el jefe Àgbongbòn solía invitar a muchos Babalawo de la ciudad de Ife a su casa para que lo ayudaran a realizar adivinación a personas cuyo número, caso y descripción física ya eran conocidas por él y se las daba a los Awo a modo que cualquier caso que se avecinara ya era conocido y determinado. Lo más intrigante de todo es que nunca se hizo una predicción que no lograra aprobación.
Esto le valió el titulo de “Àyórunbò” que fue uno de los atributos de Òrúnmìlà. Después de experimentar uno de sus usuales viajes al cielo,  el Chief Fáyemi fue encontrado una fatídica mañana llorando frente a su domicilio por algunos Babalawo que venían a asistirle con las consultas.
Le preguntaron el motivo de su tristeza, a la que él contestó:  “Vi a mi señor profesor  y maestro de hoy. Yo vi a Òrúnmìlà y lo que él me dijo no fue bueno. Estaba de pie en la playa y estampó una de sus piernas en la arena y la otra extendida sobre el océano mas allá de mis ojos, le pregunté si estaba tratando de comunicarse conmigo y su respuesta fue que sólo tenía una pierna sobre la Tierra, y la otra había llegado donde tenía que llegar, cuando levante la otra pierna de allí, marcaría la salida de todos los Babalawo honestos en la Tierra. No habrán muchos Babalawo que resistan la prueba del tiempo ya que muchos perderán la fe por coacción”.

La coacción es una señal de que a los Babalawo no les interesa estudiar Ifá en profundidad, no pueden realizar los cantos apropiadamente, más bien están interesados en la ganancia económica que Ifá pudiera traer. Y Òrúnmìlà agregó que “los que perseveren durante el período de prueba serán recompensados”.
 

Nuestras acciones determinan las huellas que marcamos en nuestro destino, permitiéndonos aprender, crecer y ganar sabiduría.
También dijo que sucedería de la misma forma que cuando los dieciséis Odú mayores bajaron del cielo. Dijo que “el tiempo se acercaría rápidamente cuando los esclavos se hagan cargo de los gobernantes de las ciudades y los gobernantes de las ciudades y agentes serían los que emitirían instrucciones que deben ser seguidas por los reyes”.

Òrúnmìlà estaba constantemente de viaje al cielo, y siempre trayendo información actualizada para Àgbonniregún acerca de la forma de iniciar a nuevas deidades y Àgbonniregún asistiría a todas las cuestiones internas que tienen trasfondo espiritual.


La negatividad espiritual producto de nuestras acciones son heredadas por nuestros hijos.

  Òrúnmìlà dijo que ese momento podría ser el inicio de su regreso ya que significa que la Tierra está enferma y necesita la redención, al igual que en su primera llegada en los inicios de mundo. Añadió que los dedos de muchos Babalawo se pierden por frotación frecuente de las palmas durante las iniciaciones de cientos de personas que se apresuran con impaciencia a la iniciación. Òrúnmìlà, de acuerdo con el Chief Fáyemí, agregó que en aquellos tiempos, los ritos de iniciación también se apresurarán de tal manera que difícilmente habrá tiempo para el “Asé” obligatorio.


Òrúnmìlà en Ògúndá Òtúá se había preguntado si todas las criaturas de este mundo aún serían devotos de Ifá cuando regresara después de dieciséis años, pero sólo los hijos del hombre cumplieron su promesa. 

Por lo tanto, Òrúnmìlà  dio a los hombres
la oportunidad de continuar con su vida y convertirse en la cabeza y decidir sobre la vida de las criaturas que no mostraron la misma devoción. Sin embargo, agregó que él podría volver en un momento que nadie pudiera predecir, en comparación con la primera vez.

Ifá no dio más detalles sobre la misión de Òrúnmìlà. Sólo habló de la recompensa que le daría a los Babalawo que perseveren y que “los esclavos y sirvientesserían devorados por la madre tierra. Una estimación de la situación puede sugerir que Ifá va a volver a gobernar el mundo como lo hizo al principio cuando todos, incluyendo la Madre Tierra, se iniciaron. Sería imposible para cualquier persona que no se identifique con la palabra de Olódùmarè, vivir con la gente que quede para ese momento.