Bendiciones Celestiales
| El día sábado 18 de septiembre de 2010 un número significante de personas se dieron cita en el Ègbé Brisa-òkó para cumplir con la deidad de las aguas: Olókun, a través del Festival de Olókun 2010. |

La Iyanifa Ifálawe Tókun liderando la guía programada para los Iyabu de los Orisa. |
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Los asistentes dispusieron de un transporte que partió desde Plaza Venezuela, en la ciudad capital, y los llevaba directamente las instalaciones del templo, justo a tiempo para comenzar con el día de actividades planificadas.
Las palabras formales de recibimiento vinieron de parte del organizador y presidente del Ègbé Brisa-òkó, José Hidalgo, Ifátókun Itaniyi. En esta breve pero concisa introducción, se le informó a los participantes que debían descender a las instancias de río, colocar sus ofrendas y rogarse la cabeza con la Eye del sacrificio otorgado, y cumplir así con la parte ceremonial y proseguir con el disfrute.
Seguidamente, la Iyanifa, Ifalawe Tókun, realizó una visita organizada por todos los cuartos sagrados de los Órísà (Iyabu), impartiendo explicaciones sobre cada deidad, sus orígenes y características. |
Una vez de regreso al punto de concentración, ubicado entre la tarima y la cocina, los asistentes fueron recibidos con sustanciosos sancochos de res, pollo y pescado. Con las enérgicas repuestas, el público disfrutó de una presentación autóctona de la tierra yorùbá: las típicas danzas de Egungun. Con trajes coloridos de cuerpo entero que no permitían ver el rostro del bailarín y un ecléctico fondo musical, los danzantes iban limpiando espiritualmente a los congregados con erukes, mientras que el Babalawo y organizador, Ifátókun Itaniyi explicaba los motivos de la vestimenta y el propósito del baile.
Casi sin descanso, los participantes tomaron asiento para disfrutar de la agrupación “Son Cubano”, quienes con sus ritmos tropicales y jocosos interludios, avivaron el amodorramiento característico que sigue al almuerzo. Con los ánimos repuestos y la disposición del que desea aprender, los concurrentes escuchaban atentos la historia (Ese de Ifá) sobre la deidad homenajeada, expuesta por la Iyanifa Darling Madriz.
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Las frutas son una de las ofrendas más importantes para la deidad Olókun.
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Danza de Egungun. |
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Los Bailarines enmascarados con el Egungun del Egbe Orisa-Oko. |
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| Mientras el cielo comenzaba a tornarse grisáceo, gotas de lluvia fina comenzaron a amenazar el futuro de las actividades programadas. Mientras la Iyanifa proseguía con su intervención, las precipitaciones comenzaron a tornarse caudalosas y los asistentes despejaban las zonas no cubiertas por toldos. Para el momento en que el Ese de Ifá encontró su finalización, la lluvia había cambiado su naturaleza pasiva por torrencial, acompañada de vendavales irregulares que iban y venían, haciendo imposible la permanencia de personas en las lonas. |

La Orquesta Tókun. |
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Los niños que estaban ubicados en la parte posterior del punto de concentración, tuvieron que abandonar los colchones inflables, los perros calientes, las cotufas y el algodón de azúcar dispuestos para ellos. No obstante, las recreadoras, disfrazadas y maquilladas como payasos, los llevaron a la sala del recinto y les organizaron actividades para mantenerlos entretenidos.
Los minutos pasaban y el frío se acrecentaba, la lluvia no pretendía aminorar su ritmo. De repente, la viga central de la tarima encargada de sostener la lona, cedió ante el peso del agua colapsando el techo del escenario.
Con la fatalidad predispuesta, el frío en los huesos y la convicción de que todo había llegado a su final, las féminas encargadas de la cocina, empezaron a desplegar el menú: pasta con salsa bolognesa, congrill, cerdo asado y parrilla fueron repartidos a los guarecidos en la cocina. |
| Mientras los privilegiados degustaban la comida, el ventarrón disminuía, permitiéndole a otros desplazarse de la casa a la cocina y viceversa. La Iyanifa y anfitriona, Iya Rin Dex Tókun hizo un importante anuncio en el que explicaba que la deidad Olókun no es sólo la dueña de los mares, sino de todas las aguas, dulces o saladas, y que era un excelente presagio la lluvia que azotaba de momento. |
Después de una hora de precipitaciones no interrumpidas, cuando el reloj marcaba las 5:00pm, el cielo se despejó, y ante la dubitativa de continuar o partir, el equipo organizador decidió basarse en la antigua premisa del mundo del espectáculo: el show debe continuar.
La Orquesta Tókun tomó el escenario reconstruido y avivó el ánimo de los presentes. La gente se reunía y bailaba al son de la inmortal salsa tropical. Posteriormente, la intervención del payaso “Chupeta”, acompañada de los banqueros, se erigió en aplausos que venían de niños y adultos.
Como cierre de la velada el Sr. Edgar Ojeda, con su melodiosa voz, regresó en el tiempo, tocando la fibra emotiva con clásicos románticos, para luego unirse con Ifátókun Itaniyi y otros músicos, y así colocar el broche de oro a una jornada llena de imprevistos, momentos gratos y muchísimas bendiciones celestiales.
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El cuenta cuentos Edgar Ojeda junto a sus amigos músicos. |
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