Iyami Osooronga
Ogbori tenía diez hijos mientras la bruja tenía uno sólo. Un día, Ogbori se iba al mercado, llamado ese momento Oja Ejigbomekun, que se encontraba en el borde entre el cielo y la tierra. Tanto los habitantes del reino celestial como los del mundo lo utilizaban comúnmente. |

Ifamayowa Tewogbade en la consagración del Iyabu de las Iyami en el Egbe Orisa-Oko |
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Como Ogbori iba al mercado, le preguntaó a Iyami Osooronga si podía cuidar a sus 10 hijos, ella accedió y nada les sucedió a ninguno de ellos. Luego fue el turno de la bruja para ir al mercado, ella también pidió a su hermana que cuidara de su único hijo durante su ausencia. Mientras Iyami Osooronga se encontraba fuera de casa, los 10 hijos de los Ogbori se interesaron en comer un ave, Ogbori dijo a sus hijos que si ellos querían carne de ave para comer, ella debería ir a la selva para capturar el animal, pero ellos no podrían molestar al único hijo de la bruja.
Mientras su madre estaba afuera en el bosque, sus diez hijos se reunieron y mataron al único hijo de Iyami Osooronga, luego asaron su carne para comer.
El poder sobrenatural de la bruja le dio una señal de que las cosas no estaban bien en casa, se devolvió del mercado rápidamente, sólo para descubrir que su hijo había sido asesinado. Ella estaba comprensiblemente molesta, lloró desconsoladamente y decidió mudarse de la casa donde vivía con su hermana. |
Ellas tenían un hermano que bajo al mismo tiempo del cielo, pero él prefirió vivir en medio del bosque porque no deseaba ser molestado por nadie, el hermano era el árbol de Iroko. Cuando éste oyó a la bruja llorando la invitó a su hogar para averiguar qué había sucediendo.
Iyami Osoooronga explicó cómo los hijos de su hermana habían matado a su único descendiente, sin poder hacer nada. Iroko la calmó y le aseguró que ellos tomarían acciones contra los hijos de Ogbori.
A partir de ese día, con la ayuda de Iroko, la bruja comenzó a recoger a los niños de los Ogbori, uno tras otro. Orunmila intervino para poner fin a la pelea, hizo un llamado a Iroko y a Iyami y les preguntó qué estaban dispuestos a cambiar para que dejaran de matar a los hijos de Ogbori. Así es como Orunmila presenta el sacrificio de (Etutu) la ofrenda de la noche.
Como Esu, no podemos antagonizar a las brujas sin fundamentos, sólo podemos averiguar a través de la adivinación los ofrecimientos adecuados para tener su apoyo y apaciguarlas. Los que no entienden este aspecto de la existencia humana caen fácilmente víctimas de las Iyami. |
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Ifatope Akinwande en la consagración de Iyami de varios religiosos del Egbe Orisa-Oko |

Una niña Iyanifa iniciada en el culto a las Iyami |
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El Odù Ogbe Osa nos dice cómo los hombres de Ile Ife, decidieron antagonizar a sus brujas, y como resultado, estas se retiraron a la ciudad de Ilu Omuo en las afueras de Ile Ife. Desde su nueva residencia, las brujas resolvieron despoblar la ciudad de Orunmila asesinando a sus habitantes, uno tras otro. Tras la pérdida de muchos hijos e hijas de Ile Ife, los mayores decidieron librar una guerra en la ciudad de Eleye.Todos los ejércitos enviados a luchar contra ellos no regresaron, ante tal situación las demás divinidades se acercaron para resolver el problema, pero sus esfuerzos fueron neutralizados por el poder superior de las Iyami.
Por último, Orunmila realizó una adivinación pública por ser el único capaz de involucrar a las mujeres, tan pronto como se le fue adjudicada esta función, él hizo los sacrificios necesarios y se fue a Ilu Oumo con un ejército, en una procesión de danza entró directo a la ciudad. Cuando las mujeres vieron una larga caravana con hombres y mujeres magníficamente vestidos bailando en la ciudad con música melodiosa, se dieron cuenta de que ya era hora de regresar a casa en Ile Ife.
Antes de saber que era lo que estaba sucediendo, las Iyami se fueron a Ile Ife y hubo una reconciliación general y el júbilo estuvo con ellos.
Este nuevo incidente ilustra claramente que no es fácil superar las fuerzas de las Iyami a través de la agresión, sin recurrir a una autoridad superior. La forma más fácil de tratar con ellas es a través del apaciguamiento.
Orunmila no resuelve ningún problema con ellas mediante la confrontación a menos que todos los medios disponibles de la reconciliación hayan fracasado.
La única fuerza que puede superar el poder de las Iyami Osoronga es la tierra, Ota Ole. El Odù Ejiogbe relata cómo Dios mismo proclamó que el suelo (Ile) era la única fuerza que destruiría cualquier Iyami o divinidad que transgrediera las leyes naturales. Este decreto fue proclamado en el momento en que una poderosa Iyami del cielo llamada EYE TO YU OKE TO YU ORUN fue contratada para destruir la tierra debido a que las divinidades tenían malos comportamientos. |
Osa Meji, fue quien trasladó a la madre de las Iyami al mundo, porque nadie más estaba de acuerdo en hacerlo. Ese Odù también nos habla sobre el pacto que hicieron Orisa Nla, Orunmila y las Iyami en la Tierra. El juramento fue hecho contra la destrucción injustificada de las vidas humanas y nos dice porque las Iyami no tienen poder para destruir a los verdaderos hijos de Dios, así como devotos seguidores de Orunmila. El fuerte poder de las brujas fue otorgado por Olodumare en el momento en que él vivía libre y físicamente con las divinidades. |
A las Iyami se les dio el poder exclusivo de vigilar cada vez que Dios tomaba su baño antes del canto del gallo; estaba prohibido ver a Dios desnudo. Las Iyami le avisaban al gallo cuando Olodumare terminaba de recibir su baño para que cantara en las mañana. Sin embargo, Dios no dejaba al resto de la creación a la merced de las brujas.
A través del Odù Osa Ose, Orunmila revela cómo Dios espera que nos protejamos contra los poderes de las brujas.
Hubo una hermosa joven, la hija de Olodumare, en el palacio divino, que ya estaba preparada para el matrimonio. Ogun, Osanyin y Orunmila se mostraron interesados en la chica, pero Dios acordó conceder a su hija en matrimonio a cualquiera que fuese digno de su mano. La tarea a realizar era conseguir un tubérculo de ñame de la finca divina sin romperlo. Ogun fue el primer voluntario para llevar a cabo la misión, se fue a la granja y sacó por las raíces el tubérculo, al jalarlo inmediatamente se rompió por lo cual Olodumare lo descalificó. Osanyin fue el siguiente en probar suertes, pero también terminó con la misma experiencia. A Orunmila le llegó su turno de ir a la granja pero antes decidió averiguar porque Ogun y Osanyin fracasaron, y qué debía hacer para salir victorioso. |

El Chief Oluwo Ifátókun Itaniyi dando el Ase a Orí con Oti en la ceremonia de consagración de las Iyami |

Los nuevos inicados en el culto a las Iyami junto con Ifatope Akinwande y el Chief Oluwo Ifátókun Itaniyi
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Consultó a Ifá, y descubrió que Olodumare había designado a las Iyami para vigilar la finca divina, por lo tanto, ellas eran las responsable de que los ñames se rompieran.
Se le aconsejó hacer sacrificio y depositarlo en la finca durante la noche. Esa madrugada todos los custodios de la granja divina se alimentaron del ofrecimiento y Orunmila tuvo un sueño en el que las Iyami enviaron a alguien para decirle que no debía ir a la granja al día siguiente.
Esa mañana, las Iyami causaron una gran lluvia con el fin de suavizar el terreno.
Posteriormente, todas las brujas tomaron un juramento solemne de ayudar a Orunmila para que el ñame no se le rompiera. El tercer día, Orunmila fue a la granja y sacó el ñame que llevó con éxito a Dios quién de inmediato le dio a su hija en matrimonio. |
Se evidencia que Dios no le dijo a ninguno de los admiradores de la joven las dificultades que les esperarían en la granja, tampoco les mencionó cómo encarar el problema, simplemente esperaba a que utilizaran su discreción. Orunmila siempre verifica lo que va a llevar acabo antes de hacerlo y supo que sólo apaciguando a las Iyami conseguiría su propósito. |
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