FIN DE SEMANA RELIGIOSO
| Aire, cuerdas y cuero resonaron el pasado fin de semana para las deidades de Ota Ole e Ifá mientras los invitados festejaban la prosperidad pronosticada por Orunmila a todos los participan
Sábado 25 de Ota Ole (2009)
El día sábado 25 de julio comenzó a la expectativa de un gran espectáculo. Con la tarima montada y la lona ondeando por la brisa helada de las lomas del sector de Las Mercedes se comenzó a levantar el equipo de trabajo del Egbe Orisa-Oko. Las ollas comenzaron a trasladarse desde la casa hasta la cocina, ubicada a algunos metros fuera de ella.
El movimiento era intranquilo, de un lado al otro el quipo de trabajo se trasladaba terminando de preparar lo que había quedado pendiente.
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Babalawos del Egbe Orisa-Oko organizando el escenario días antes del evento.
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Un cucharón golpeó repetidas veces la tapa de aluminio de una olla interrumpiendo las labores de las “hormiguitas” para anunciarles que el desayuno estaba listo. En fila, uno a uno fue recogiendo el plato lleno de sustanciosos alimentos necesarios para la labor del día. Al poco tiempo comenzaron a llegar los religiosos y no religiosos que se dieron cita para disfrutar del festín que anualmente se le ofrece a Ota Ole.
En el portón adornado con el colorido mural del Egbe Orisa-Oko, el comité de bienvenida recogía el derecho para la ceremonia, y a cambio se entregaba una franela con motivo de la ocasión. Pocos se transformaron en muchos y muchos en la familia Tókun con sus invitados. El arpa regaló sus primeros acordes acompañado por cuatro y maracas. El llano se presentó y dejó su fuerza en lo más alto de las montañas de Tiara.
Seguidamente del set de música venezolana, se hicieron los ajustes y pruebas de sonidos, el teclado, el bajo, las conga, las trompetas, el saxo, los timbales y el bajo fueron graduados, las gargantas calentaron e irrumpió en medio de la atención y la curiosidad, la salsa de “la vieja escuela” tocada por la Orquesta Tókun. |

La Orquesta Tókun compuesta por Babalawos e iniciados en en Egbe Orisa Oko |
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El calor seco del medio día no tenía clemencia en las pieles de los participantes, no obstante, no impidió que paulatinamente la gente se fuera apoderando del espacio concebido como pista al frente de la Tarima.
El ambiente estaba lleno de alegría, conversaciones y risas. La cocina nunca dejó de tener la presencia de participantes en sus inmediaciones, quizá era por el almuerzo de bistec con garbanzos y arroz con pollo hecho con la carne de la vaca que se le dio a Oro, o los sándwiches de pernil que sirvieron de merienda, o las arepas con revoltillo y quesito blanco rallado de la cena; fuere de una u otra forma, la cocina siempre estuvo llena y animada, al igual que el resto del lugar.
Poco después de despedirse la Orquesta Tókun y con la música típica de las famosas “horas locas”, ocurrió lo que se puede llamar “La Bailoterapia Tókun”, un fenómeno que ocurrió ese día: un grupo de mujeres |
comenzaron a bailar y gritar entre la multitud haciendo el trencito, luego frente a la tarima, al unísono bailaron los merengues de Diveana y Wilfrido, la samba de finales de los noventa y el reguetón de Daddy Yankee y Los Extraterrestres. El público no pudo contenerse ante tal espectáculo, risas, gritos, ovaciones y aplausos inundaron el Egbe Orisa-Oko.
Agotadas por la faena, el grupo de mujeres se disolvió permitiéndole a Ray Armas montarse en la tarima y cantar canciones memorables del sentir venezolano como “Enfurecida” y “Te quedas o te vas”. La Orquesta Tókun, volvió a tocar embriagando con salsa a los participantes quienes coreaban las canciones. |
Una vez terminado el set, se escuchó de la voz del Chief Oluwo Ifátókun Ìtaníyì el anuncio de la llegada de Owolabi Aworeni, el hijo del Araba, junto a su esposa quienes estaban llegando directamente desde Nigeria, después de 16 horas de vuelo.
Sin preámbulos se anunció el ofrecimiento a la deidad de Ota Ole, la multitud presente observó con detenimiento como Owolabi Aworeni realizaba los cantos de invocación mientras 16 Iyanifa con Eruke e Irofa en mano, marcaban el cordón de seguridad espiritual. Las nueces de Kola se lanzaron y al tocar suelo marcaron Ejiogbe y con un “Alafia” alegre y emocionado los asistentes agradecieron a Olodumare por las bendiciones y la prosperidad por venir.
La temperatura fue descendiendo mientras los asistentes emprendían el retorno de casi dos horas a Caracas, la celebración sólo tomada un receso, faltaba mucho para que terminara.
Ya para las ocho de la noche, sólo quedaba el equipo de trabajo del Egbe Orisa-Oko para recoger y organizar. Se acostaron a las 12am aproximadamente. |
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El invitado de honor, el babalawo Owolabi Aworeni, mientras orientaba las súplicas a Olodumare para la comida a la Tierra |

Parte del público esperando la orientación de la Comida a la Tierra, dirigida por el Babalawo Owolabi Aworeni |

El día domingo a las 5am, el Babalawo Owolabi Aworeni realizaba las invocaciones para el inicio del Festival de Ifá. |
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Domingo 26 de Ifá (2009)
La casa estaba dormida, no se escuchaba más que el sonar de las hojas moverse a causa de la brisa, de repente Owolabi Aworeni entró en el cuarto dónde los hombres dormían en busca del Chief Oluwo Ifátókun Ìtaníyì para que dirigiera los Oriki de la mañana correspondientes a la celebración del día, eran las 5am.
Después de despertar al Chief Oluwo Ifátókun Ìtaníyì, bajaron al lugar de los Orisa para realizar los rezos de la mañana, lentamente el resto de las personas que durmieron en el Egbe Orisa-Oko se fueron sumando a los rezos matutinos que terminaron con cantos y alabanzas a Ifá.
Nuevamente había comenzado la jornada de trabajo, un poco más temprano de lo que se |
esperaba. Mientras se preparaba el desayuno, Owolabi Aworeni y su esposa dieron un recorrido por el Egbe Orisa-Oko, visitaron los Iyabu de Oduduwa, Sàngó, Ogboni, Osun, Iyami Osooronga y el Ibodu de Ifá. Después del ejercicio tomaron un suculento desayuno, esos que se acostumbran en el Templo. Las personas comenzaron a llegar pasadas las 10am, con los ánimos repuesto y mucho entusiasmo para continuar con la celebración, esta vez para la espiritualidad que todo lo ve y sabe: Ifá. |
La dinámica fue prácticamente la misma, el grupo de música llanera comenzó la jornada musical y revitalizó al equipo de trabajo del Egbe Orisa-Oko.
Posteriormente la Orquesta Tókun retumbó las congas y los timbales con temas como “El hijo de Obatala”, “Boranda” y “Bomgo Fiesta” para el disfrute de las personas que se encontraban en el Templo.
Los invitados de honor, Owolabi Aworeni y esposa, esperaban apacibles el momento de la ceremonia mientras los asistentes les retraban con sus cámaras fotográficas.
Pasadas las horas, se anunció el ceremonial por el cual los asistentes se dieron cita en el Egbe Orisa-Oko. Frente a una figura cubierta con sábanas blancas, el Chief Olowo Ifátókun Ìtaníyì agradeció la asistencia de la multitud y divulgó su alegría por la presencia del hijo del Araba Agbaye en Venezuela, seguidamente |
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Fue tanta la multitud recibida en el Egbe Orisa-Oko que parecían las colas de Caracas. |
destapó la figura. La sonrisa en el rostro de Owolabi Aworeni fue inocultable, sus dientes blancosen contraste con su piel oscura enmarcaban la alegría del momento, la figura era un busto de Baba Araba Agbaye, Chief Aworeni Awoyemi Adisa Makoranwale, su padre. En inglés, agradeció el cariño demostrado por el Egbe Orisa-Oko. |

Se inauguró el busto para conmemorar la primera visita en la historia religiosa de Venezuela del Araba Agbaye, que quedará como legado para las generaciones venideras. |
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Inmediatamente las personas realizaron el ritual con sus Ikines y la Eye del Maluu ofrecido en nombre de todos los participantes.
Un orden inquebrantable surgió, la cola no fue violentada y los asistentes tuvieron la oportunidad de realizar la ceremonia.
El sol comenzaba a matizar el cielo con naranjas y rosados cuando la multitud se retiraban de la gran fiesta que había tomado lugar en el Egbe Orisa-Oko. Rostros felices y apacibles se iban paulatinamente con la expectativa del próximo evento a realizarse en las costas de chuspa, el Festival a Olókun.
Para cerrar esta reseña lo único posible de agregar es el agradecimiento por haber hecho de estos eventos un éxito que seguramente complació a las deidades.
¡Seguimos Triunfando! |
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