Mujer, pieza de equilibrio del hombre y viceversa...

 
El machismo, expresión derivada de la palabra ‘macho’, es el conjunto de actitudes y prácticas aprendidas sexistas vejatorias u ofensivas, llevadas a cabo  para el mantenimiento de ordenes sociales en que las mujeres son sometidas o discriminadas. La tradición yorùbá dentro de las prácticas religiosas aboga por la igualdad de sexos y la importancia del rol de la mujer, no sólo como madres y amas de casa, sino como artífices importantes de la cultura yorùbá.




Las mujeres son las encargadas de gestar la vida y traerla al mundo.
  Dentro de la práctica y el estudio de ifá, las mujeres cumplen roles importantes al ser quienes gestan la vida y la reciben en el mundo. Son canales espirituales lubricados que permiten a los humanos formarse y preparase para la existencia. No obstante, las féminas dentro de la cosmogonía yorùbá, tienen mayor poder y preponderancia que las deidades masculinas.

Olókun, la dueña del océano, es la deidad más rica que habitó en la tierra y fue ella quien decidió abandonar a Odùduwà cuando así su espíritu lo dictaminó. Yemoja, quien colocó los microorganismos en el agua para que la vida se pudiera originar.
 


Yemoja, es la deidad cuyas místicas acciones originaron el mundo.
 
Edan era tan poderosa que ningún hombre, ni siquiera Òrúnmìlà, pudo casarse con ella. Igba Odù es quien provee a Ifá de palabra para que pueda ser transmitido al mundo. Osun es la dueña de las aguas dulces que nutren la vegetación, sin este preciado líquido desalinizado las cosechas serían inexistentes. Y así, la lista de divinidades femeninas cuya importancia es vital para el mundo y la vida en este planeta, continúa. 

Las féminas, si es verdad que no lideran ceremonias cuando hay hombres presentes, no significa que no estén capacitadas para hacerlo. Su participación dentro de los ritos más importantes en las consagraciones de cualquier deidad es suficiente para entender que la discriminación es una falacia propia de aquellos cuyo entendimiento es escaso y propio de niños.

El Humiero, agua consagrada con las
 

Iya Rin Dex Tókun lidera la procesión con Èsù Iyami
hojas e Ifá utilizado para purificar el cuerpo de los iniciados, no está completo hasta que una Iyanifa se involucra en la preparación del mismo. Una sacerdotisa de Ifá lidera la procesión hacia el Ibodu de Ifá con Èsù en su cabeza, es decir, el dueño de la tierra, de la entidad que nos permite habitar en el mundo, es llevado por una mujer hasta el bosque sagrado. Únicamente las mujeres son las encargadas de atender a Orisa-Oko. Y así muchísimas otras evidencias de la participación activa de las mujeres dentro del culto de Ifá.
 


Las mujeres deben participar activamente en las ceremonias y consagraciones.
  Tradicionalmente, el machismo ha estado asociado a la diferenciación de tareas entre hombres y mujeres, y a la subordinación de las mujeres en muchas sociedades. En las polis moderna, las actitudes machistas tratan de justificar la mayor comodidad, preponderancia y bienestar de los hombres, sobretodo si los intereses de los últimos se ven amenazados.

En Latinoamérica, la diáspora se caracteriza por la falta de equidad entre hombres y mujeres, además de una gran desmán hacia el sexo femenino. Primeramente, no se les permite llegar a Ifá, es algo reservado para los hombres, cuando el Odù Odi Meji explica que en el tablero de Ifá, el lado izquierdo es femenino y el derecho masculino y así, a través de la combinación de un extremo y el otro se devele un Odù, es decir, derecho e izquierdo, hombre y mujer, unidos nos proveen de Ifá, de la sabiduría de la vida. Demostrando que Ifá es un deber conjunto y que sólo
manteniendo estos polos unidos se puede tener y entender la sabiduría del mundo.

Y de la misma forma en que las mujeres son vejadas en el aspecto de las consagraciones, igualmente en la práctica, ya que no se les permite el acceso a los instrumentos de adivinación de Ifá, ikin y ópele. En la Tierra yorùbá las mujeres que han pasado el período de menstruación y posean los conocimientos necesarios para la realización de algún Ebó o del Da’fa (Consulta a Ifá), pueden hacerlo sin ningún problema, miramientos,  castigo u opresiones.
 
A lo largo de la historia del mundo han existido mujeres capaces de desenvolverse en tareas que típicamente no les corresponderían. Juana de Arco fue una heroína militar del pueblo francés. Elizabeth I, última descendiente de la dinastía Tudor, llevó a Inglaterra a la insigne edad de oro durante la edad media.  Frida Kahlo, artista mexicana, cuya vida siempre estuvo rodeada de trágicas enfermedades y desdichas que no aminoraron su espíritu. Catalina la Grande, emperatriz de Rusia e ícono de la político del siglo XVII. Benazir Bhutto, la primera mujer en llegar a ser Primer Ministro en un país musulmán. La princesa Moremi, esposa de Odùduwà y pieza decisiva en la guerra por el control de Ile Ife.

La historia ha demostrado que las mujeres han sido capaces de comprometerse en grandes tareas, obteniendo reconocimientos inesperados y sobretodo gratos. Ifá, en su extensocompendio, avala y promueve la
 

Osunnike Bogunmbe, viuda de Baba Fayemi Bogunmbe, realizando un Da'Fa con los ikin del Egbe Orisa-Oko.
compendio, avala y promueve la igualdad e importancia de la mujer como madre, líder, sostén de hogar y pieza fundamental de la creación y la transmisión.

Evelyn Cunningham, periodista y defensora de los derechos de la mujer, dijo que “las mujeres suponen el único colectivo oprimido de nuestra sociedad que conviven en asociación íntima con sus propios opresores”. Basados en esta premisa, ¿es sensato y justo que las mujeres permitan ser renegadas en los estudios y prácticas de Ifá porque es más cómodo creer lo que dicen los ignorantes, opresores y avaros?