Èsù

 
Todas las informaciones sobre Èsù – incluso ésta – apenas comienza a tocar la superficie del verdadero significado de la deidad y de su importancia en la cosmogonía yorùbá. Son muchos los “Ese Ifá” o historias de Ifá que relatan las aventuras y peripecias de éste Orisa que se levantó de la corteza terrestre y causó angustia, y hasta indignación, en el Panteón Yorùbá en épocas primigenias.

Cuando se hace referencia al “Mensajero Divino”, no podemos evitar compararlo con el psicopompo Hermes, heraldo de los dioses olímpicos, que no sólo realizaba las diligencias del Olimpo, también en algún punto guiaba a las almas de los mortales, funciones bastante similares a las que cumple el Orisa celebrado.

Èsù es más que un mensajero o guía, de hecho, tiene diferentes propósitos y responsabilidades en el Cielo, en la Tierra y para las divinidades y humanos. Para el Cielo, Èsù es quien garantiza su

 

Èsù Kumy en el Egbe Orisa- Oko.
dominio para la depuración espiritual y el crecimiento y embellecimiento del alma. En la Tierra es quien permite la evolución de la humanidad, sus tragedias y logros, sin él no existiría vida, propósito ni cambio. Para las divinidades Èsù es un personaje que debes tener como aliado y buscar de él los favores de sus maravillosas y singulares habilidades.  
 


Èsù Sigidi Amonu Iku, custodio del Egbe Orisa-Oko.
  Para los humanos, Èsù tiene la majestuosa habilidad de ser tenebrosamente maligno o divinamente celestial, es el escritor de nuestras atípicas desgracias y precursor de nuestros logros, es quien traza la senda al éxito y dibuja las tentaciones y distracciones que despachan nuestras oportunidades.

Èsù tiene la particularidad de poseer un carácter lúdico y a veces pesado que se desplaza entre la vida de los seres humanos,  moviendo piezas en su gran parque de diversiones de escala mundial. Sin duda alguna, Èsù es el Orisa más parecido a los humanos, su naturaleza, al igual que la del mundo, abarca un amplio rango de benevolencias y perversiones. No obstante, es la balanza perfecta para el justo y correcto que actúa pensando en la búsqueda de la tranquilidad de su alma y la buena acción en su obra, inclinándose grata y abundantemente, pues es el principal admirador de la justicia y la bondad.
 
Para aquellos que traicionan su integridad y estafan la confianza y benevolencia de otro o de muchos, sepan que la repercusión negativa espera deseosa actuar plenamente para compensar la desigualdad universal y hacer saber con puño de acero que el bien siempre estará sobre el mal. Èsù invita a los seres humanos a comprender y a pensar, los prueba y condena, y a veces hasta los redime.