Elerii Ipin, El Testigo de la Creación

 
Cuando Olódùmarè creo los cielos y los dieciséis Odú principales (los sacerdotes de la casa de Òrúnmìlà), también creó a Àjàgùnmòlè, el principal sacerdote en la ciudad del Cielo. Las funciones del último son innumerables; y podemos nombrar: supervisar la vida espiritual en los cielos para los que regresaban de la Tierra y los que van a viajar a ella, los sacrificios necesarios para que las cosas funcionen pacíficamente, y la enseñanza de Ifá a los Babalawo en la Tierra a través de revelaciones espirituales.
Esto no quiere decir que sólo había cuatro sacerdotes en el Cielo, ya que son incontables. Aparentemente, la necesidad de Òrúnmìlà es porque ya hay sacerdotes en el Cielo que asisten espiritualmente a los habitantes, y era apremiante tener a alguien en la tierra para realizar la misma función. Entonces, Olódùmarè decidió crear a otro ser que fuese capaz de enfrentar las travesuras de los seres humanos, ya que élsabía que serían problemáticos, incluso antes de crearlos.

En conformidad con la asignación primaria por la que fue concebido, Òrúnmìlà fue instruido en los compendios de Ifá, su evaluación, organización y planificación. Aprendió el modo de consultar; se le enseñó todos los aspectos de la moral y  conducta para ser un perfecto ser humano y también mediador o intercesor para la convivencia pacífica de las personas entre sí y con los espíritus de las deidades y los ancestros.

 

Atardecer en el Egbe Orisa-Oko.
No olvidemos que en el límite del cielo y la tierra, cuando el Olófin Odùduwà tenía problemas debido a la oscuridad, Òrúnmìlà  llevó a cabo la adivinación y trajo luz a la Tierra. Mientras se preparaba para salir de la ciudad de los cielos Èsù, su socio desde hace mucho tiempo, que según Ifá también se creó en la ciudad de los cielos, lo siguió. Èsù fue el primer Omo Awo que Òrúnmìlà tuvo. Tan pronto como él llegó a la tierra, realizó adivinación para saber dónde residiría. Ifá le pidió que avanzara hacia la cima de una colina, Òrúnmìlà obedeció hasta que llegó a Òkè Ìtasè, mejor conocido hoy como Òkè Ìtasè en Mòrè, el templo donde ahora descansa el mundo de Ifá.Fue allí donde se alojó, a una distancia cerca de todas las otras deidades que residían en Ilé Ifè,incluyendo a Àgbonnìrègún (su hermano). Òrúnmìlà realizó la adivinación para ellos y logró la curación que anteriormente había sido inútil, pero eso no terminó allí, Òrúnmìlà comenzó a iniciar en el culto de Ifá a todos en la tierra y así tener semejanzas con las formas establecidas por Olódùmarè y darles una identidad ante el trono de la palabra de Dios.


Ikines de Òrúnmìlà sobre el Opon después de terminar una adivinación.

  Debido a la naturaleza corruptible del hombre y la forma en que Òrúnmìlà fue creado, surgió la necesidad de que viajase siempre al cielo para dar información acerca de sus actividades, y para que Olódùmarè supiera si Òrúnmìlà estaba cumpliendo con lo que se le encomendó en el cielo.

La historia de Òrúnmìlà no puede estar completa sin Àgbonnìrègún. Ambos eran mensajeros de Olódùmarè. Cada vez que Órúnmìlà regresaba a su casa, iba por un plazo de siete días, a dar cuenta a su hermano Àgbonnìrègún de todo lo que había pasado en su viaje. Le diría la adivinación, el anuncio de sacrificios y los resultados. En esencia, los dos analizaban la situación y sugerían soluciones. De la misma manera, Àgbonnìrègún le relataba todo lo que sucedía en el hogar durante el período en que Òrúnmìlà estaba fuera.

Estar en casa no era menos exigente, Àgbonnìrègún era el que siempre daba la bienvenida a los recién llegados que
venían de la ciudad de Ilé Ifè, mucho después de la llegada y establecimiento de las deidades. Él era quien los atendía para que su reivindicación fuera comprobada por la migración de los cielos.

Òrúnmìlà estaba constantemente de viaje al cielo, y siempre trayendo información actualizada para Àgbonniregún acerca de la forma de iniciar a nuevas deidades y Àgbonniregún asistiría a todas las cuestiones internas que tienen trasfondo espiritual.
La relación de los hermanos era tan estrecha que nadie podía distinguir a sus hijos y ninguno de los hijos conocía los verdaderos nombres de sus padres ya que se referían entre ellos como Oluwo. Òrúnmìlà, cuando hablaba de Àgbonnìrègún decía que era su Oluwo, y Àgbonnìrègún lo hacía del mismo modo.

Esta es el razón por la cual cuando se canta un poema de Ifá o en los versos de Ijuba en la adivinación, términos como “Órúnmila Bara Àgbonnìrègún” u "Òrúnmìlà Àgbonnìrègún" siempre vienen juntos como si fueran un solo nombre.

Lo cierto es que sería imposible mencionar a Òrúnmìlà durante el proceso de adivinación de Ifá sin mencionar a su hermano, Àgbonnìrègún.

Una esposa de Òrúnmìlá que vale la pena mencionar es Òsun. Por un largo tiempo ella fue la esposa de Òrúnmìlà y a través de ella muchas prácticas fueron bendecidas por Olódùmarè. Cuando Òrúnmìlà estaba de viaje, Osún se quedaba en casa atendiendo a las personas y sus necesidades tanto médicas como espirituales.

Òrúnmìnlà no se quedo sólo en Ile Ife sino que estuvo en Mereetelu e Ìko Àwúsí reparando sus vidas y enseñándoles Ifá. Desde allí iría a Òdòròmù, Àwísè y muchos otros lugares. Fue nombrado Erinmi, uno de los títulos celestiales para los Babalawo. En la casa de Olókun, fue recibido como un rey y recompensado con abundante riqueza. Algo que también se destaca en todos los pueblos que visitó es que siempre dejó una marca por la que inmortalizó su nombre para siempre. De acuerdo con Ìrosùn Ìwòri (Ìrosùn Àwòyè), Òrúnmìlà  reformó la gran ciudad de Ìwòyè y la trasladó a su actual emplazamiento para castigar a toda la gente corrupta de Ìwòyè y sus líderes.


 

Èsù, el primero omo awo de Òrúnmìlà.
 

Òrúnmìnlà regresa al cielo

Òrúnmìlà cree en el orden, el respeto y la etiqueta. Para nosotros apreciar el motivo de su salida de la tierra, vamos a referirnos a Ìwòri-Méji,  que nos relata que cuando el primer grupo de los hijos de Òrúnmìlà llegó dijeron “Àború Boyè bo síse”; Àború Boyè no se traduce a un mero saludo, es el acto de venerar a Ifá utilizando la cabeza para tocar la tierra delante de Òrúnmìlà o de la insignia de Ifá. También es conforme a la norma establecida por Òrúnmìlà.

Todos los hermanos de Olówò tocaron con la cabeza el suelo y dijeron “Àború boyè bo sise”, pero cuando Olówò llegó, se quedó quieto mirando a su alrededor.


Ikines de Òrúnmìlà en sal.

  En caso de haber olvidado cómo hacerlo o qué decir, Òrúnmìlà se lo recordó. Pero Olówò se negó señalando la igualdad entre él y su padre. ¿Qué tiene mi padre que yo no tenga? Esta es la declaración de Olówò para defender su acción:

Usted Òrúnmìlà está preparado para la ocasión - preguntó Olówò.

Yo Olówò también me preparé minuciosamente para la ocasión.
Òrúnmìlà que tiene su Osún de bronce personal con usted.
Yo, Olówò, también tengo mi Osún de bronce conmigo.
Òrúnmìlà, usted está usando zapatillas decorativas.
Yo también tengo mis zapatillas decorativas.
Usted, Òrúnmìlà tiene una corona en la cabeza.
Yo también tengo una corona en mi cabeza.
Y todo el mundo lo sabe
Que no se doble una corona a la otra.
Òrúnmìlà se enojó mucho y decidió dejar la tierra y partió para el cielo a través del océano. La salida de Òrúnmìlà marcó una nueva era de la independencia para los Babalawo en la adivinación de Ifá y el orden social.

Un número considerable de deidades que llegaron desde la ciudad del Cielo a la Tierra, ordenaron a la madre tierra que se los tragara para volver al cielo. Àgbonnìrègún, el hermano de Òrúnmìlà, se transformó en un pilar de piedra que se mantiene hasta el día de hoy en un parque de la ciudad de Abeokuta; Sàngó regresó por el mismo medio en que tomó vida, a través de los cielos.
Òrúnmìlà, hermano de Àgbonnìrègún, sigue siendo el que regresó al cielo a través del océano. La razón precisa sólo la conoce él, no obstante, debemos tener presente que el océano representa una de las maravillas de la naturaleza que el hombre Yorùbá tiene en alta estima.

Probablemente esta es la razón de uno de los nombres de alabanza de Òrúnmìlà,  “Ifá Olókun asòròdayò” ,”Ifá el Olókun que cambia los problemas en alegría”. O si se considera el dicho Enìkan kìí ridìí òkun, “nadie sabe el origen del océano”.

Puede ser que el océano, siendo expansivo y sin principio o fin, puede ser metafóricamente una pequeña exposición del poder de Ifá. Odù la insignia de Ifá es también llamado Odù Olókun todos estos puntos apuntan a la importancia de “Okun”, el océano y el poder derivado de él.



 

El agua es un catalizador para las comunicación con las deidades.