Ayèyé Ifá (Apertura del Año)
|
Llegó un momento en el que los seres humanos ya no cabíamos en el Cielo. Olódùmarè, al ver ésta situación, envía a Òrìşà Nlá a la Tierra, territorio de Esu quién vive con Oroima (lo primitivo). Òrìşà Nlá bajó a pedirle a Esu que le permitiera traer a los hijos de Olódùmarè para que se establecieran en la Tierra. Esu otorgó esta petición con la condición de que todos los seres vivientes (plantas, animales y seres humanos) se convirtieran en sus fieles servidores, y así conducirlos en éste mundo desconocido.
Òrìşà Nlá, al ver la ventaja que sus familiares del Cielo tendrían con Esu aceptó e informó a Olódùmarè, quién desde el Cielo, realizó un conjuro donde apareció Orun (el sol) e iluminó la Tierra. Por otro lado, Oroima habló con Inle Afokoyerí (el espíritu de la corteza terrestre) para que le permitiera vivir con todas sus espiritualidades en el medio de la Tierra.
Òrìşà Nlá, al ver la aceptación de Inle Afokoyerí, invocó a Òtá Òlé (La Tierra) para que viviera encima de Inle Afokoyerí, y así el mal no regresara sin el permiso de Olódùmarè, todo con el fin de mantener la balanza del bien y el mal.
Hecho esto en la Tierra, Òrìşà Nlá se encaminó al Cielo, llevándose con él a Esu Obasin Layé (primer Esu que subió al Cielo).
|

Òrun representa la tierra de Oro, es decir, la tierra de todas las espiritualidades que es a su vez la formación y la organización de todos los seres humanos antes de bajar la tierra. Desde aquí es la supervisión de todos los Òrìşàs esperando el llamado por medio de los Orikí para la ayuda de todos en este planeta.
|

Oggún por ser la deidad mayor en el templo Yorùbá, fue designado ha ser el primero en bajar a la tierra, por no haber realizado sacrificio fracaso e intento truncar todos los caminos a Orunmila, junto con Olokun quien fuera la segunda deidad en bajar. Olokun envió mucha agua y Ogún atravesó muchos troncos.
|
Transcurrida ésta etapa, Olodumare convocó a su hijo mayor y más fuerte, Ogún, para que emprendiera la segunda ida a la Tierra. Éste, siguiendo el mandato de Olódùmarè, tomó su machete, 200 hombres, 200 mujeres, y emprendió el camino a la Tierra. Después de abrir caminos por días Ogún percató las consecuencias de no realizar los preparativos necesarios para salir del cielo, consecuentemente tuvo que devolverse. De igual forma le sucedió a Olókun.
Olódùmarè luego de éstos dos fracasos convocó a su hijo menor, Òrúnmìlà , pidiéndole que intentara de nuevo poblar la Tierra, dándole tan sólo 100 hombres y 100 mujeres. Òrúnmìlà consultó a la deidad Opele quién le aconsejó invitar a Esu Obasin Layé a que lo acompañara ya que era el único que conocía la Tierra.
Òrúnmìlà antes de invitarlo le sacrificó un Chivo. Ésta comida le gustó tanto a Esu que decidió acompañarlo a la Tierra. Esu partió primero que Òrúnmìlà porque se había enterado que Ogún y Olókun le trancarían los caminos para impedirle llegar a su destino, debido a la molestia que sentían al no poder concluir las misiones encomendadas. |
Las deidades y sus ofrendas fueron:
Un toro a Olókun, ceremonia efectuada a la orilla del mar certificada en el Odú, Ejiogbe. A raíz de ésta ceremonia se abrió el mar y permitió que Otura Oriko cruzara a otra tierra.
Una vaca a Òtá Òlé, ésta ceremonia es realizada por 16 Iyánífá que efectúan un Conjuro específico que no permite a las espiritualidades de Inle Afokoyerí subir a la tierra en el momento de abrir la fosa.
Una vaca a Oró, es realizada a las 12am únicamente por Babalawos.
Una vaca a Òrúnmìlà, efectuada por toda la población religiosa.
El solsticio de verano es lo que nos certifica los días más largos a principio de mundo ya que la tipificación de los meses del año fue implementada en la era romana. |

Ayangalu la espiritualidad que representa el tambor, también tuvo su protagonismo en la formación del mundo como medio de comunicación . En la religión Yorùbá esta deidad la reciben los hombres y mujeres y no existe ningún tabú, ni ninguna carga en los tambores, es decir, es inexistente la presentación al tambor.
|
Olódùmarè le destinó a Ogbetua ésta misión diciéndole: "Como ya no podrás subir de nuevo al Cielo, entre las deidades que enviaré estarán representándome Igba Iwa Odu".
La venida de Igba Iwa Odú a La Tierra es certificada en el Odú Ofun Meji y es quién encabeza el Ibodu (Bosque Sagrado) de Ifá para el nacimiento de todos los Ikines de los Babalawos, Iyanifa e Ise’fa.
Ogbe Alará se encaminó a la Tierra con muchas deidades, incluyendo a Sangó, que bajaba con Ayan (El tambor) y Ayanagalu (La espiritualidad que representa el tambor).
Ya establecido nuevamente en la Tierra, Ogbe Alará convocó a todos sus hermanos para escuchar a Sangó que les dijo: "Para ustedes lograr la felicidad de sus semejantes, tienen que trazar el camino que les dicta Ifá; así, durante cada año, estos consejos les servirá de ley a los habitantes de la Tierra. Deben hacer sacrificios a las distintas posiciones para que se les permita vivir con la bendición de Olódùmarè". Este era el secreto para poder perfilar el camino a los hijos de la Tierra durante la vida.
Ogbe Alará aprovechando la quimera de Òrúnmìlà comenzó a ofrecer sacrificios a las deidades recién llegadas a la Tierra, en cada una de las posiciones donde se alojaron. |
Después de haber realizado la apertura del año, Orunmila envió a su fiel servidor Opele al Cielo para notificar a Olodumare el establecimiento de todos en la Tierra y pedir el envío de la deidad Ulé (las edificaciones). Al llegar Ulé a la Tierra, Orunmila le hizo sacrificio, posteriormente se desintegró en el suelo y se erigió en grandes casas y edificios.
Orunmila convocó a las 4 primeras deidades que bajaron desde el Cielo con él y les dijo: "Ògún, te llamo a ti primero por ser el mayor de todos, para entregarte tu templo", y este le respondió: "No soy merecedor de un templo por la traición que intenté antes de que bajaras a la Tierra, por lo tanto me iré a vivir al monte, a la intemperie, pero de igual manera trabajaré para todos mis hermanos y así la bulla de mi mandarria y yunque no los perturbará".
Por ésta razón Ogún vive enterrado y fuera de la casa.
Luego Orunmila llamó a la deidad Olokun y le ofreció su templo, ésta le respondió de igual manera que Ogun: "Decido irme a vivir al fondo del mar y desde ahí controlaré las grandes riquezas para repartirlas a mi hermanos.
Es por ésta razón que Olókun vive en su tinaja con agua.
Orunmila llamó a la deidad Opele y le ordenó subir de nuevo al Cielo más su representación se quedaría en La Tierra para que todos sus hijos lo recibieran y ayudaran a la humanidad con la orientación de Ifá. |

Actualmente en Ile Ifè se mantienen los ikines que Òrúnmìlà le dejo a su primer Hijo el Araba Alara Agbaye, custodiados por el actual Araba , su única función es la de salir cada solsticio de verano, en caravana, hasta el templo de Òrúnmìlà donde se realiza la única orientación anual valedera en la tierra. Erróneamente en varios países de latino América se desconoce esta función y se ejecutan distintas orientaciones, violentando el patrón que Òrúnmìlà dejo marcado antes de subir al cielo. |
Esto nos certifica que Opele es una deidad más del Panteón Yorubá y es representada únicamente por una semilla que lleva el nombre de Opele, no existe ningún otro implemento que lleve éste nombre. Este instrumento de adivinación debe ser consagrado con un ritual poco conocido en Latinoamerica.
Orunmila llamó a Esu para darle su templo y éste le dijo: "Òrúnmìlà, no lo acepto, tú fuiste el único que me dio de comer y ordenaste a las demás deidades que hicieran lo mismo, por lo tanto decido quedarme como el custodio de tu templo, de La Tierra y protector de las personas que te sigan”.
Ésta es la razón por la cual Esu Obasin Laye vive al lado de Òrúnmìlà y no en las puertas como se conocía recientemente.
Ésta historia certifica que después que Orunmila cumplió físicamente en La Tierra dejó a su primer descendiente consanguíneo, el Araba Ogbe Alará, los únicos Ikines autorizados para la orientación del solsticio de verano a nivel mundial; actualmente éstos Ikines siguen heredándose de generación en generación y son utilizados solamente para la orientación anual conocida popularmente como Apertura del Año, en Yoruba Ayeye Ifá, encontrándose hoy en día en el mismo sitio donde Orunmila pisó por primera vez la Tierra, en la ciudad de Ile Ife, Nigeria, África.
La realización del Ayeye Ifá realizada en Ile Ife es universal por tanto las orientaciones logradas con este propósito carecen de estimación. |
|