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Alaafin de Oyo, Oba Dr. Lamidi Olayiwola Adeyemi III
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| Su historia en las filas monárquicas tienen principio en su sangre real. Su padre era Oba (Rey) de un reino menor en Oyo, y gracias a la inclinación mulsumana de su progenitor, logró entrar en la escuela Quranic en Iseyin. Luego, el joven Adeyemi regresó a Oyo, pero no junto a sus padre, sino con el director de la escuela primaria St. Andrews, para luego tomar estancia con el Aleka Egbe, Oba Aladepo Ademola en su palacio. Todo esto con el propósito educativo de Adeyemi. |
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Oba Dr. Lamidi Olayiwola Adeyemi III |
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Su instrucción de primera clase le permitió elegir entre universidades de alcurnia de la nación nigeriana, designando a la Gregory’s Collegue. Una vez finalizado este nivel académico, intentó incursionar en la escuela de Leyes, sin contar con las vueltas del destino. Sus planes cambiaron cuando su padre fue depuesto, por lo que decidió quedarse en suelo nigeriano.
Le fue ofrecido un empleo en una compañía de seguros, y se dedicó a escribir artículos sobre su vida y experiencias, que fueron publicados en periódicos. Entre los escritos que destacan se encuentran “I SHALL BE GREAT” (Seré Grande, 1968), “I Shall Be the Next Alaafin” (Seré el próximo Alaafin) y “Women Liberation: A Misnomer in Yoruba Land” (Liberación Femenina: Un Nombre Errado en la Tierra Yorùbá) En el último expuso que él consideraba a las mujeres “en lo mínimo, extremadamente activas”.
En 1968 fue invitado, junto a otras diez personas, a concursar por el trono del imperio de Oyo. El Alaafin es designado por el Oyo Mesi, el Concilio de Estado, basándose en elegibilidad, popularidad y vigor para las grandes responsabilidades que vienen con el título de Alaafin de Oyo, título que Sàngó llevara en tiempos primigenios. El Oba Olayiwola Atanda Adeyemi se erigió ganador después de rigurosos ejercicios de evaluación. No obstante, el gobierno estuvo en desacuerdo alegando que “el procedimiento no fue el adecuado”. Pero el Oyo Mesi no doblegó su voluntad eligiéndolo en una segunda y tercera oportunidad. |
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Ante la diatriba y la delicada situación política del país, el Oyo Mesi se abstuvo y pospuso el proceso una vez culminada la Guerra de Biafra, dónde se reinició de nuevo el proceso y fue reelecto el 18 de noviembre de 1970 a los 32 años. El Oba Olayiwola Atanda Adeyemi III se mudó al palacio una vez completados los ritos necesarios bajo la dirección del Oyo Mesi, que incluían la iniciación en Ifá, Ogboni y Sàngó.
La toma de poder se realizó en el Estadio Durbar en Oyo, ante la presencia de miles de testigos y del gobernador de los Estados Occidentales de Nigeria para la época, el Gral. Adeyinka Adebayo.
Entre sus logros se destacan la participación en la formación de los estados de Ogun y Old Ondo, la restauración del orden social durante el golpe militar 1975 y la colaboración con muchos gobernantes militares y civiles; además ha sido el único Oba invitado a
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El Palacio del Alaafin de Oyo. |
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Esta es la mascota real del Alaafin de Oyo, tiene más de 150 años y simboliza la longevidad y la paciencia. |
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realizar el peregrinaje a la Meca con el Gral. Murtala Muhammed, 4to presidente de Nigeria. Fue condecorado como Doctor de las Letras Honoris Causa al tiempo en que era Oba Canciller de la Universidad de Nigeria, oficio que mantuvo por 12 años, el período más largo que una persona haya ejercido el puesto.
Muchos que han interactuado con el Oba Dr. Lamidi Olayiwola Adeyemi III, el Alaafin de Oyo, dicen que “un momento con él es una aventura exploratoria a través de la escuela de la historia”. Además de un letrado confeso, el Oba Dr. Lamidi Olayiwola Adeyemi III mantiene actividades físicas cuando el tiempo lo permite, practica boxeo, trota hasta seis kilómetros, juega fútbol y salta la cuerda.
El viaje del Oba Ademeyi no ha sido un camino apacible, más bien ha navegado mareas tormentosas, escaladomontañas ardientes y caminado pendientes pedregosas. |
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| Pero sus sueños y determinación al éxito lo llevaron a atender el llamado de los Orisa, dejando a un lado su vida personal para ocuparse del bienestar social. Se ha convertido en un ícono, en una pieza histórica de la cual él mismo ha sido testigo, en un árbol Iroko: dónde todas las aves del universo encuentran su descanso. |
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