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AJÉ Y SU CONNOTACIÓN ECONÓMICA
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| Cuando Olókun cabizbaja decide abandonar su lugar junto al padre de los yorùbá, Odùduwà – con mucho pesar para él –, por no ser capaz de concebirle un hijo, acude a Òrúnmìlà por consuelo. |
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Con el pasar de los días, Òrúnmìlà consigue conquistar a Olókun, y ella contrariada por el halago y su infertilidad, confiesa su secreto al Elerii Ipin quien no pierde tiempo y consulta a Ifá. El Ebo fue marcado y realizado. Al tiempo, Ajé fue concebida.
Su linaje espiritual es uno de los de mayor estirpe en el Panteón Yorùbá, lo que le concede una posición espiritual de peso.
Ajé es la deidad de la riqueza y reside en los ríos, por tanto no es de extrañar que todas las ceremonias de iniciación a los Orisa lleven como componente primario bañarse en un arroyo.
La inclusión de Ajé, la espiritualidad de la riqueza que hace posible que los seres humanos hagamos dinero, en la campaña que fundó la Tierra es otra prueba vívida que Dios realmente ha creado todo lo que el hombre usa en el mundo y lo encapsuló en el “Àse” dado por Obàtálà.
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El Aje de la Iyanifa Osunnike. |
| La función de la Orisa Ajé es crear una clase de distinción para la persona en la que ella reside o quien ha elegido tenerla como parte de su destino, definiendo así una clase social estratificada, y es exactamente lo que la riqueza hace en tiempos actuales. |

Ceremonia de Ajé dirigida por la Iyanifa Osunnike en el Egbe Orisa-Oko en su visita a Venezuela. |
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Algunos presuponen que Ajé significa dinero, pero esto es erróneo, ya que no puede ser traducida expresamente porque ella es la personificación del trueque entre la energía aprovechada de la remuneración y el papel moneda actual.
En tiempos primigenios, la riqueza estaba manifestada por la energía de Ajé que existía en cada uno de los seres. Esta radiación proveniente de la deidad de la riqueza era, y sigue siendo, desigual entre los individuos, por tanto, cuando alguien intentaba poseer algún objeto de interés, la estratificación otorgada por Ajé sería el factor a considerar para determinar quien se llevaría el artículo. O, por otra parte, si la exposición de energía sobre el cuerpo de cualquier comprador era igual o sobrepasaba a la del artículo, entonces el individuo ya era acreedor del objeto. El vendedor también era remunerado por ser capaz de aprovechar la energía invisible de Ajé que a su vez beneficiaba al vendedor. |
| Existen personas que no son remuneradas por sus artículos ya que no son capaces de aprovechar la energía de quienes adquieren sus objetos, dado a la inestabilidad del Iwa Pele (el buen carácter). |
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Esto nos lleva a una compleja implicación de la radiación de esta energía y su aprovechamiento, acción que todos los seres humanos pueden realizar, incluso desde la concepción, y que se mantiene hasta nuestros días aunque no con la misma estructura ni mecanismos.
Para que los seres humanos podamos mantener el beneficio continuo de la energía radiada por la Orisa de la riqueza debemos aprehender que, si bien la felicidad es momentánea como lo certifica el Odù Iwori Meji, la estabilidad del carácter no debe serlo.
El sagrado compendio de Osa Meji expone que el buen carácter o Iwa Pele en yoruba, es la herramienta principal para que la energía y voluntad de Ajé no se aparte de cada persona, y así poder explotar a plenitud las dádivas que esta Orisa tan desprendidamente otorga a la humanidad. Si desea saber más sobre Iwa Pele, haga click AQUÍ.
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La Iyanifa Iya Rin Dex Tókun entregando Ajé en el Egbe Orisa-Oko. |
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| El Odù Ose Obara, develado en el Ayeye Ifá, ceremonia de apertura del año que provee a los seres humanos de una orientación dada por Ifá, aconseja – casi como mandato – recibir este Orisa. |
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