Olókun, el grandioso Òrìşà de la estabilidad
Olókun es una deidad poderosa, y codeada en las alturas del Concilio Divino. Su poder es tan grande que Olódùmarè la eligió, posterior al fracaso de Ògún, para que poblara la Tierra, no obstante al sólo poder alimentar a sus seguidores con agua tuvo que regresar al cielo dejando la tierra cubierta en sus tres cuartas partes de agua. Su nombre es sinónimo de prosperidad. Es agresiva, intolerante, vanidosa, orgullosa, temperamental, ingeniosa, celosa de su propiedad, creadora de los peces y los cauríes que simbolizan la riqueza. Su palacio se encuentra en las profundidades del mar forrado de plata por fuera y decorado de marfil por dentro, Olókun fue aprisionada en el mismo por Obàtálá cuando ésta fúrica con la humanidad trato de devorar con sus aguas a la tierra, por esta razón todos los sacerdotes de Olókun deben llevar un grillete en su tobillo izquierdo.
La comida a este Òrìşà es muy importante para la estabilidad de cualquier Egbe y constituye una de las ceremonias previas para obtener la orientación que nos regirá por todo el año.
Una vez más y por tercer año consecutivo el Egbe Òrìşà Oko se destaca en la producción y realización de una de las ceremonias más importantes de año, la comida a Olókun. Este fastuoso evento tomó lugar en Chuspa, una población costeña del Litoral Central que adorna sus coloridas casas y autóctono vivir con una playa limpia bordeada de puestos de comida típica de la región.
El recibimiento por parte de la población fue caluroso con un grupo de tambor de la zona que amenizó la llegada de los ahijados de este prestigioso Egbe. Los tamboreros tocaron por una hora aproximadamente demandando la participación de Ifá Tókun Ìtáníyì, presidente del Templo y reconocido músico de Caracas, que posteriormente se uniría para realizar una “descarga” y dejar a todos los presentes boquiabiertos. Horas más tarde los presentes y algunas oriundos del pueblo se dirigieron a la playa para presenciar y formar parte del ofrecimiento un toro a esta poderosa deidad.
Pese a algunos inconvenientes por el desconocimiento y los choques teológicos de pocos Chuspeños el ofrecimiento se dio sin mayor percance y todos lo presentes se rogaron la cabeza para el bienestar y alineamiento de su Orí. Posterior a la ceremonia y con la ayuda de varios Babalawos del Egbe se procedió a picar al toro que constituiría el festín del día siguiente y así, ya entrada la madrugada, concluye el primer día de ceremonia.
El sábado por la mañana fue de descanso para los participantes, que pudieron disfrutar de los paisajes y atenciones que Chuspa tiene para ofrecer. Al mediodía comenzó la organización del altar donde se colocarán las ofrendas para ésta generosa Òrìşà. Frutas de todas las clases, verduras de todos los tipos y dulces de varios sabores y texturas fueron colocados en el sagrario armado con palmas, el plato de todos los Òrìşàs, y adornado con flores de todos los colores, ofrecimientos que trajeron los ahijados participantes.
Una vez armado el altar y disfrutado de su presencia se procedió a llevar las ofrendas al bote. En dos líneas que se internaban en la playa conformadas por los participantes del Egbe Òrìşà Oko, quienes pasaron de mano en mano los homenajes, limpiando los arrastres cada asistente. Una vez posicionadas las ofrendas el bote zarparía con los cinco Babalawos más jóvenes, demandados por Olókun, para depositar en las profundidades del mar las dádivas junto a los deseos, anhelos, peticiones y esperanzas de los participantes que con esfuerzo, convicción y fe le realizaron a la “dueña de la estabilidad”.
La tarde concluiría y en el centro de Chuspa se armaría una tarima para que tocara la muy reconocida Orquesta Dimensión Latina y a pesar de algunos problemas con la iluminación que fueron solventados inmediatamente la celebración prosiguió. Momentos más tardes se le ordenarían a Ifá Tókun Ìtáníyì el cese de la celebración, lo cual se le informó inmediatamente al público presente, quienes de manera contundente y unánime apoyaron la continuidad de la apoteosis.
Desde luego cabe destacar como hecho memorable de esta celebración la participación en los timbales del inigualable Joseito Rodríguez quién con su hijo Carlos Rodríguez e Ifá Tókun Ìtáníyì dejaron a los espectadores estupefactos al hacer una rueda en los timbales ofreciendo el sonar rítmico de la inconfundible salsa caribeña.
Al culminar la Orquesta Dimensión Latina hubo un espacio de descanso para que los ahijados disfrutaran del festín ofrecido por el Egbe y luego terminar la noche con un repique de tambores para agasajar al público presente.
Al día siguiente la tranquilidad se respiraba y ofrecía la oportunidad perfecta a los ahijados del Egbe para disfrutar de la playa y el sol radiante que adornaba la costa de Chuspa y así finalizar relajadamente esta celebración realizada a la deidad dueña de todas las aguas.
Nota: Queremos agradecer a todos los participantes por habernos permitido disfrutar de su compañía y haber hecho de la Comida a Olókun una ceremonia cuantiosa y exitosa. Al pueblo de Chuspa agradecemos su hospitalidad y pese a las recriminaciones de algunos que desconocen e irrespetan las teologías de otros fue una experiencia memorable y agradable. Agradecimientos a todos los encargados de la logística en el pueblo de Chuspa, les otorgamos nuestro reconocimiento, a los integrantes de la Orquesta Dimensión Latina por su incondicional apoyo. Finalmente hacemos hincapié en que la vida en comunidad se basa en respeto y entendimiento debido a que en este mundo que Olodumare creó y en Ifá hay espacio para todos. Muchísimas gracias.
¡Seguimos Triunfando!