a) Pólipos Intestinales: Entre los tumores benignos del intestino tienen mucha importancia los tumores adenomatosos, por desarrollarse a menudo en gran número, formando la poliposis intestinal y motivar procesos inflamatorios y ulceraciones que, con frecuencia, se acompañan de pertinaces hemorragias a las que puede suceder una grave anemia. En el intestino delgado pueden producir invaginación, a veces no producen síntomas. no rara vez se presentan en la edad juvenil (sobre todo en los varones), de preferencia en el recto y la Sigma. Se diagnostican por la Rectoscopia y Roentgeneológicamente. En ocasiones, se hallan pólipos en las heces.
La diferencia con el cáncer puede ser difícil, a veces el cáncer se desarrolla sobre una poliposis. Siempre es mejor extirparlos. Se asocia la poliposis intestinal con la aparición de múltiples manchas (pecas y efélides) melánicas en la cara y labios, integran el llamado síndrome de Peutz - Jeghers. Del conjunto de tumores del tracto gastroentérico, los del intestino delgado importan 5%.
Los cánceres del intestino delgado son raros. Los del duodeno producen los síntomas de estenosis pilórica o duodenal con ictericia por compresensión de dicha ampolla, dilatación vesicular, glucosoria por propagación al páncreas.
La carcinoides del intestino delgado ocupan una situación intermedia o de semimalignidad entre los tumores benignos y los cánceres más evolutivos. Los carcinomas o argentafinomas inciden preferentemente en personas mayores, producen de las células argentófilas claras de epitelio intestinal. Se comportan y deben tratarse como malignos, dado que metastatizan especialmente en el hígado y pulmón. Eliminan, como producto hormonal, gran cantidad de 5-hidroxitriptamina, sustancia vasoactiva que origina crisis de rubor facial (flush), como braquicardia, broncoespasmos, e hiperperistalsis enteral. Los niveles de sangre de esta sustancia llegan a tres microgramos por centímetro cúbico y lo normal es 0.3.
Los excesos de esta sustancia en la sangre son eliminados por la orina, de 3 a 8 miligramos diarios. En los pacientes con carcinoide sube hasta 500 y más miligramos. Aquí se combinan el carcinoide intestinal con crisis vasomotoras de rubor facial y lesiones del corazón derecho.
Cáncer de Colon
Ocupa el primer lugar entre los tumores malignos del intestino grueso. Es relativamente frecuente. Asienta con predilección en el recto y en el intestino grueso (flexura del colon) predomina en las edades comprendidas entre 40 y 65 años aunque ataca a jóvenes. lo sufren los varones con doble frecuencia que las mujeres, sobre el cáncer de recto.
Los carcinomas del colon y recto importan el 10% de la letalidad cancerosa. Los del intestino delgado son veinte veces menos frecuentes.
Es característica su propensión a crecer en forma de anillo que, a menudo, determinan estenosis y ulteriormente ulceración. No tienden mucho a formar metástasis y en el cáncer rectal suelen ser tardías.
Interesan primeramente los ganglios regionales. Después, con preferencia, el hígado y el peritoneo.
Los síntomas del cáncer de colon son los mismos de los demás: emaciación, debilidad, caquexia y anemia progresiva. A menudo hay fiebres, de breve a larga duración. Antes de aparecer estos están ya completamente desarrollados los fenómenos locales, que son: síntomas de estinosis (íleo), presencia de un tumos palpable, hemorragias rectales rojas, dolores y anomalías de la evacuación o de los caracteres de las heces fecales. Predisponen al cáncer del colon las poliposis y las colitis ulcerosas previas.
El cáncer del colon se localiza, lo más a menudo, en la sigma y después en el ciego, pero también atacan al colon ascendente y el transverso, y sobre todo, el recodo esplénico y menso el hepático. Un síntoma precoz son los fenómenos de olusión, que al principio se presentan en forma de estreñimiento o de accesos suboclusivos y sin manifestaciones tormentosas, y por ello no se le da importancia. Su forma más inocua es el estreñimiento pertinaz del sujeto que siempre depuso bien.
A veces, la constipación alterna con diarreas del tipo de la dispepsia pútrida, debido a la descomposición de las masas estancadas por encima de la estenosis y a las úlceras. los tumores del intestino son mas o menos accesibles a la palpación. Al examinar las heces, nunca se dejará de investigar si contienen sangre, que nunca falta en el tumor úlcerado. En los tumores distales al recodo esplénico, la estenosis se manifiesta por el delgado calibre y aspecto laminado de las heces, en forma de lápiz y embadurnada de moco.
En los cánceres del colon y de la sigma, los dolores suelen presentarse tarde y la mayoría de las veces a consecuencia de íleo.
En fases avanzadas, se descubren metástasis hepáticas o pulmonares, nódulos ganglionares supraclavicular o borde externo del pectoral izquierdo. Es corregible con más rapidez que otros carcinomas clínicamente mudos. El tratamiento es quirúrgico.
cerca de la mitad de los operados sobreviven 5 años.
Cáncer Rectal
Representa el 80% aproximadamente de todos los cánceres del intestino. Las primeras molestias suelen ser trastornos de la defecación. Con deseos frecuentes de evacuar, a menudo insatisfechos por lo escasa, acintada o segmentada masa fecal que se expulsa. A veces solo se expulsan gases y aún con dificultad.
Cuando el cáncer es anal, existen dolores esfinteraneos con fenesmo y los pacientes temen a la defecación. Cuando el cáncer es rectal, los dolores se sienten en el hipogastrio y hacienden hacia el sigma. la constipación alterna con algunas diarreas inmotivadas, en particular pequeñas evacuaciones incontenibles en forma de chorro, pensando que eran gases. las heces parecen lápices, contienen sangre y moco. Aparecen molestias urovisicales, parecidas a las cistitis, dolores en los genitales y ciática, por propagación del tumor. Después de los 50 años, toda molestia anorrectal debe ser explorada. Los casos que no son operados evolucionan de modo letal.