Los Awoses que adivinaron para Òrúnmìlà cuando se iba a heredar el instrumento de autoridad de parte de Dios. Los cielos llegaron a poblarse con gran exceso, después de la creación de los seres humanos y llegó a ser engorroso para Olódùmarè sentarse junto a criaturas, como acostumbraba hacer tradicionalmente, para escuchar sus quejas diaria. El Todopoderoso anunció a sus servidores deidades al igual que los seres humanos que El quería evaporarse en el vacío. Antes de hacer esto, proclamó que iba a una de sus 200 divinidades para actuar en su lugar en el cielo y la tierra. Invitó a todas las deidades a poner a prueba cual de ellas podría realizar esta tarea.
Antes de partir a dar respuesta a la invitación de Olódùmarè, Òrúnmìlà decidió consultar a Ifá quien le dijo que debía dar un chivo a Èşú antes de ir. Realizó el sacrificio y partió.
Cuando todas las deidades se reunieron, Olódùmarè sacó su gallardete de autoridad (Ude en Yorùbá) todas las deidades se adelantaron fanfarreando, entretanto Èşú se transfiguró en un señor (dignatario celestial) y le aconsejó a Dios diciéndole que aquella deidad perezosa que entraba vestida de blanco era la única que poseía el potencial para llevar acabo esa tarea en la tierra y en el cielo, el mismo Dios se preguntó si sería capaz esa deidad de acometer dicha tarea, de todas formas siguió los consejos de Èşú. Dios decidió someter a prueba a Òrúnmìlà por siete días entregándole el gallardete. Al llegar a casa Òrúnmìlà colgó el gallardete en el santuario de su ángel guardián, Òsányìn, la deidad de la medicina era amiga de la medicina y obraban entre ambos como uña y carne. Era la única deidad que podía venir libremente a casa de Òrúnmìlà.
La deidad de la hechicería reunió su rebaño y conspiró para persuadir a Òsányìn para que cooperara con él en consolidar una estrategia para robar el Ude de la casa de Òrúnmìlà porque él creía que era el candidato justo para la custodia de la insignia de Dios. La deidad de la hechicería argumentaba que él había sido el principal de los cuatro agentes que velaban por el pendiente siempre que Dios tomaba su baño antes del canto del gallo. Las brujas llegaron a persuadir a Òsányìn para que estuviera de acuerdo en robar el pendiente.
Después de llegar al acuerdo con los brujos, Òsányìn fue al dormitorio de Òrúnmìlà y lo hipnotizó sumiéndolo en un delicioso sueño. Robó el pendiente y se lo envió a la divinidad de la noche (las tinieblas). Tan pronto como tomaron poseción cavaron un hueco en la chimenea (Ori Ikano) del hogar de Orunmila y lo guardaron allí.
Al despertar Orunmila descubrió que el pendiente había desaparecido invitó a sus awoses a que vinieran a ayudarle. Le aconsejaron que hiciera sacrificio con ñame machacado mezclado con la carne de rata y pescado, y que la lanzara a los alrededores de la parte trasera de su casa y que pusiera en la chimenea de la cocina. Él hizo el sacrificio.
Después de esto, las aves y las cabras visitaban los alrededores de la casa alimentándose de la ofrenda del sacrificio, incluyendo la de la chimenea.
Después de comerse la comida las aves cavaron en el piso de la chimenea hasta que pusieron al descubierto el pendiente. Ese mismo día la esposa de Orunmila, Akpetebi, iba a la cocina y vio el pendiente de autoridad y alertó a su esposo, quien lo recogió, lo limpió y se lo puso alrededor del cuello. Se requería que lo llevara puesto a su regreso a los 7 días para poder ocupar la silla en las reuniones diarias de las divinidades. Cuando asistió a la reunión se puso su pendiente.
Al llegar a la entrada principal, dijo las palabras usuales para abrir la puerta: Salama alaikun. Todos respondieron: Salauku Baba-o.
Este acontecimiento fue suficiente para asegurar a las divinidades, principalmente a Òsányìn y a la deidad de las tinieblas que Orunmila había recuperado el pendiente, entonces todos postraron para saludarle.
Después de la reunión, el decidió guardar el pendiente dentro de su almohada. Esa misma noche Òsányìn regresó para felicitarlo por el éxito, esperó que Orunmila se quedara dormido y de nuevo lo hipnotizó, levantó su cabeza de la almohada, quitó el pendiente y lo entregó a los ancianos de la noche, esto lo cavaron en los terrenos del vertedero de basura (Otitan). Al despertar, Orunmila descubrió el robo del pendiente y mandó a buscar a sus Awoses.
Cuando los tres Awoses vinieron en la adivinación apareció Ogbe Irosun. Ellos le aconsejaron que hiciera sacrificio con ñame machacado, pedazos de carne de rata y pescado, y que los desperdicios los botara en el vertedero de Basura, y que le diera un chivo a Èşú. Uno de los sustitutos que vino con los Awoses sugirió que el enviar el sacrificio al vertedero, cualquiera que lo llevara debía ir con un machete. Al llegar al lugar, la persona vería un cueva de rata, la cavara para atrapar a la rata antes de depositar el sacrificio. Como el fue el autor de aquella idea, le dijeron que él mismo depositara el sacrificio. Al llegar vio la cueva, mientras cavaba salió la rata y entró por la segunda cueva debajo de la raíz de un árbol que se encontraba en el vertedero. Mientras cavaba en busca de la rata, golpeó un objeto metálico que resultó ser el pendiente robado. Mató a la rata y la trajo a la casa con el pendiente, se la trajo a los Awoses.
Después de lavar y limpiar el pendiente, Orunmila se lo volvió a poner en el cuello y con él asistió aquella noche a la reunión de las deidades. Después del intercambio de saludos, Orunmila tomó la silla que estaba en el medio, cortesía tradicional al cabeza de la gran mesa. Los conspiradores se percataron que había recuperado el pendiente.
Al finalizar la reunión, los ancianos dignatarios de la noche planearon arrojar el pendiente al río. Otra vez, Òsányìn fue a robar el pendiente realizando la operación anterior. Cuando se lo entregó a los brujos ellos lo lanzaron al río llamado Okun Osa. El pendiente brillaba como diamante, todos los peces se sintieron atraídos por sus rayos. Un pequeño pez el primero en llegar a él y se lo tragó, un pez más grande que iba en busca del pendiente se tragó al pez pequeño. Cuando Amiegho, el rey de los peces vio lo que había sucedido, se tragó al segundo pez. Al regresar para su cueva cayó en una red y resultó atrapado.
Llegó la víspera del anunciado día que Orunmila debía devolver el pendiente a Olódùmarè. Orunmila quedó asombrado al no encontrar el objeto, una vez más invitó a sus Awoses favoritos.
Después de la adivinación le dijeron que hiciera sacrificio al río Okun Osa con un macho cabrío a Èşú, un guineo y tres pescados frescos obtenidos del río para Ifá. El joven que encontró el pendiente en la última adivinación propuso que primero debía lanzarse en el río un sacrificio preparado con ñame machacado mezclado con pescado y rata, después de obtener tres pescados en uno, desde una canoa anclada, todos estaban dudosos en cuanto a que se refería el joven cuando decía tres pescados en uno, entonces le propusieron otra vez que el desenredara aquel acertijo.
El pidió una bolsa que era el equivalente de 65k en aquella época (Oke Owo). El propuso que cualquiera que fuera al río vería un pescador, llevando a tierra su canoa con dos pescados uno grande sería vendido por 65K. De nuevo se le ordenó al joven que el realizara la obra.
Al llegar al río vio un pescador en una canoa en la misma había dos peces, uno grande con un gran abdomen y otro pequeño, el preguntó el precio del mayor y el pescador le dijo que eran 65K. El lo compró, tiró el sacrificio al río y regresó con el pez a casa. Al cortar el pez vieron que en su interior había otro mas pequeño, al abrir el estómago de este vieron que había otro pez y quedaron asombrados al encontrar el pendiente en el interior de este. De esta forma se recuperó el pendiente.
Orunmila temeroso que el pendiente le fuera robado durante la noche imploró a sus tres Awoses y a sus sustitutos que mantuvieran vigilada durante la noche bailando, comiendo y bebiendo hasta el amanecer, ellos estuvieron de acuerdo a condición que él los rociara con regalos y dinero mientras bailaban.
Orunmila preparó una lámpara de aceite gigante en cinco sitios situados en el vertedero, el santuario de Èşú, la parte delantera de su casa, la trasera y su santuario de Ita.
Ellos se dieron banquete con los tres pescados y el guineo y bebieron abundante vino hasta el amanecer. A la mañana el ofreció chivo a Èşú y los Awoses compartieron la carne entre ellos y partieron a sus respectivos hogares.
Aquel fue el día mas esperado para la presentación del pendiente, se congregó la asamblea y Orunmila se puso el pendiente, con Olodumare sentado en su silla, él se lo quitó del cuello y se lo ofreció arrodillado al Gran Padre. Olodumare le dijo que dejara en su cuello y que lo llevara siempre como su herencia divina. Con esa proclamación, Dios dio a Orunmila autoridad suprema sobre los demás. Olódùmarè le aseguró que muchos enemigos tratarían de arruinarlo robando el pendiente, pero que después de aquel día nadie volvería a tener éxito. Òsányìn fue nombrado en el cielo por Òrìşà Nlá para que se convirtiera en su médico, profesión que él realizaba honorablemente. Un día Òsányìn fue invitado a preparar una medicina para una de las esposas de Òrìşà Nlá, después de realizada la tarea, él empezó a cohabitar con la mujer. Orunmila había usado su instrumento de autoridad para maldecir a todo aquel que le causó tantos problemas.
Una noche, Òrìşà Nlá escuchó una voz amortiguada que venía de su harén. Comenzó a abrir todas las puertas que conducían al harén al llegar a la habitación de su esposa favorita, tocó la puerta y al no encontrar donde esconderse Òsányìn se transfiguró en una serpiente y se arrastró hasta una cueva que estaba en la chimenea de la esposa de Òrìşà Nlá, cuando él entró en la habitación, preguntó por el intruso, aunque no vio a nadie mandó a preguntar por Orunmila, a través del espejo de su pendiente, vio a Òsányìn dentro de la cueva de la chimenea, Òsányìn empezó a rogarle por telepatía que no lo traicionara. Por causa de la unión que existía entre ellos desde hace mucho tiempo, Orunmila no entregó a su amigo. Aconsejó a Òrìşà Nlá que hiciera sacrificio con una rata, pescado, gallina, la cabra y la leña que estaba en la chimenea de la esposa, Òrìşà Nlá presentó los materiales insistiendo que se hiciera ahí mismo el sacrificio, Orunmila le rebatió diciendo que el sacrificio tenía que ser en su propio santuario de Ifá. Con esto todos los materiales incluyendo la leña que contenía a Òsányìn fueron llevados a la casa de Orunmila. Al llegar el ordenó a los mensajeros que regresaran a casa.
Òsányìn salió para agradecer a Orunmila quien le dijo que el sabia que había cooperado en el robo del pendiente, que la experiencia que acababa de sufrir era la paga de sus pecados, Òsányìn se desahogó y confesó su confabulación en el robo. Òsányìn rogó la reparación de sus fechorías ofreciendo convertirse en siervo de Orunmila hasta la eternidad, realizando todos sus deseos, Orunmila estuvo de acuerdo. |